MI NECROMANCER

lunes, julio 03, 2006

MI NECROMANCER II

Déjeme presentarme debidamente, señora de la Ciudadela de los Halcones de Fuego, sacerdotisa guerrera de Mishakal.

Los pocos que me conocen, saben que solo me pueden llamar MaX. Mi verdadero nombre está vedado para los mortales. Usted sabrá, señora, que el verdadero nombre contiene la esencia misma de la magia. Y no confío demasiado por quienes se rigen por títulos o por las convenciones sociales, por más nobles que sean.
Espero sepa usted disculpar.
Apenas soy un ermitaño, habitante de los bosques, poco acostumbrado a las maneras de la sociedad y de las buenas costumbres.
Silvanus guía mi espada y la naturaleza satisface mis necesidades. Nada más necesito.
Pero el destino quiso que nos crucemos, por lo que trataré de no parecer demasiado rudo en mis modales.
Soy noctámbulo por naturaleza... la luna guía mis pasos, así que deberá disculpar ,si mi águila mensajera, cae en el medio de la noche con mis mensajes.
Espero que no la despierte. Es una buena ave.
Solo no la mire a los ojos... En serio, no lo haga.

Es una lástima que nuestras Tierras estén tan distantes. Pero creo haber visto un retrato suyo en algún museo dedicado a bellezas guerreras, en alguna de mis pocas incursiones a la ciudadela de la Puerta de Baldur.
Maldito lugar ese. Apesta a corrupción, ladrillo a ladrillo. Como sea, junto con este mensaje, podrá encontrar una corteza de árbol con un autorretrato mío. Así ambos sabemos a quien nos dirigimos.
Espero no asustarla, aunque mi alineamiento quedará a la vista. ¿Puede usted adivinarlo? Recuerde, cuando saque la corteza no mire a Agnus (mi águila) a los ojos.
Mi compañero lobo cometió ese error... hoy el pobre es un perro tuerto.
Actualmente, me encuentro estudiando Pa-Kua, un milenario arte oriental.
Pronto podré ser digno avatar de la madre tierra.

Ahhhhhhh, Irlanda... Irlanda... lejanas tierras casi inaccesibles para los que habitamos este plano. Tierra soñada por muchos, anhelada por todo seguidor de la naturaleza.
Algún día, mi señora, algún día, si somos dignos, claro. Pude, eso sí, hacer una incursión por la lejana Venecia y a la perfecta Florencia, no hace mucho.
He podido vislumbrar grandes obras históricas en la mismísima cuna del arte. Incluso he podido entrar en el museo Uffizi, ver Botticellis, Michelangelos, Da Vincis y cosas que harían palidecer a los bardos más expertos.
Irlanda, por supuesto, será mi próximo destino.


Tenga usted un buen día, media elfa armachnesti,
ciudad de Greyhauk, Torre Azul... 432 D.c
( después del cataclismo)

Su servidor,
Max, apenas un protector de la naturaleza